Doypack, el packaging elegido en las góndolas

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El mercado minorista a la hora de la comercialización de productos, la necesidad del planeta de reducir el descarte indiscriminado de objetos no consumidos y altamente contaminantes, y las exigencias del consumidor que necesita adaptarse a los distintos matices de la economía, han generado cambios en la industria del packaging. Hoy el packaging continúa siendo motivo de captura de la atención de los clientes en una tienda, pero ya no tanto por su forma o su color, sino preferentemente por su practicidad, por su adaptabilidad a nuevas formas de concebir la sostenibilidad, o por significar un ahorro en la economía diaria.

Así, los envases convencionales rígidos de vidrio o de plástico han comenzado a ser desplazados por el doypack.  Pero ¿qué es un doypack?

Un doypack es un envase flexible que puede utilizarse para una innumerable cantidad de productos: alimenticios, de limpieza o de higiene personal, que ocupa un lugar más reducido y un menor peso en la bolsa del consumidor al momento de la compra, que tiene altas propiedades de conservación del contenido en cuanto al oxígeno o la humedad, y que puede tener múltiples presentaciones: cierre tipo zipper, pico vertedor con tapa, manijas troqueladas, etc. Este nuevo tipo de packaging se caracteriza además por presentarse como formato económico capaz de admitir productos sólidos, en polvo, líquidos o geles.

Su adaptabilidad a diversas industrias tiene entre otras ventajas, la de permitir la impresión en sus dos caras de toda la información necesaria para la venta minorista al consumidor final: marca, etiquetas frontales, contenido nutricional, formas de uso, y por supuesto, el clásico código de barras estándar de GS1. La impresión del doypack se hace por flexografía o huecograbado, y permite seleccionar un acabado mate o brillante para darle la vistosidad deseada por el productor.

La reducción de peso y volumen de este tipo de envases disminuye también los costos logísticos y significa un aporte positivo al medio ambiente al permitir una baja en la cantidad de combustibles utilizados para su distribución.

 La llegada a las góndolas del doypack tuvo una gran aceptación entre los consumidores que pronto comprendieron que los productos en su nuevo envase se traducían en economía para sus bolsillos, evitaban la acumulación de frascos y botellas innecesarias que ahora podían ser rellenadas y reutilizadas, mientras que a las cadenas de suministro les permitió también reducir costos, espacios, y a su vez renovarse más fácilmente aún con los productos de marcas propias.

El doypack es hoy una excelente herramienta de marketing que seguramente llegó para quedarse.

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